¿Cómo afecta a tu perro la tos de las perreras?

Durante todo el año, y especialmente en verano, existe un fenómeno que se da con mucha frecuencia en muchos perros: la tos de las perreras. Este trastorno, también conocido como traqueobronquitis infecciosa canina, recibe este nombre porque se diagnostica habitualmente en perros que conviven en colectivos caninos, como pueden ser las perreras, las residencias caninas, entre otros.

 

¿Qué es?

La tos de las perreras es una enfermedad que puede ser causada por varios agentes víricos, tales como el virus de la parainfluenza canina (CPiV) y microorganismos bacterianos, como la Bordetella bronchiseptica. Afecta a las vías respiratorias superiores, principalmente a la laringe y la tráquea, donde los microorganismos actúan no solo debilitando el sistema inmune del perro para hacerlo más susceptible, sino que también atacando a las células situadas en su sistema respiratorio.

A pesar de que no es un trastorno grave en la mayoría de perros, es extremadamente contagioso y los lugares donde se concentran un número considerable de estos favorecen a que se contraiga con mayor facilidad. No obstante, se debe tratar con efectividad para erradicarla con el menor tiempo posible y así evitar posibles complicaciones, no demasiado usuales, que se pueden dar en cachorros y perros geriátricos o inmunocomprometidos, así como las razas e individuos con problemas respiratorios previos.

 

¿Cuáles son los síntomas principales?

Los síntomas más comunes que presentan los perros afectados por esta enfermedad son, básicamente:

1. Tos seca:

Es el síntoma más característico e incómodo para los perros, y se define por ser una tos constante y persistente, que se puede describir como un sonido que recuerda a una bocina. Algunos perros pueden experimentar ataques de tos de pocos minutos y otros pueden toser constantemente mientras realizan sus actividades diarias.

2. Secreción ocular y nasal:

Otro síntoma común de la tos de las perreras es la secreción, afectando a dos zonas principales: la nariz, causando que esta moquee y se produzcan estornudos, y los ojos, provocando secreción ocular y hasta conjuntivitis.

3. Inactividad:

Por último, la falta de energía y cansancio general, junto con la pérdida del apetito, también puede llegar a manifestarse en un perro que posea la tos de las perreras.

 

Además, se pueden llegar a dar otros síntomas en menor grado como, por ejemplo: problemas para dormir, fiebre, entre otros.

 

¿Cómo se debe tratar?

La mayoría de los perros que contraen la tos de las perreras acostumbran a recuperarse en un período de tiempo que va desde las 2 semanas hasta 1 mes. Por otro lado, en los casos aislados de cachorros y perros geriátricos o inmunocomprometidos, entre otros, la enfermedad puede tener una duración que va más allá de los 6 meses, así como complicaciones secundarias que pueden llegar a ser graves.

Es muy importante que, si tu perro está pasando por este proceso, no tenga contacto directo con otros perros hasta, como mínimo, 10 días después del último episodio de tos, o bien, el período de tiempo que indique tu veterinario. Asimismo, tampoco debe beber de fuentes públicas o bebederos comunes, de modo que se evite propagar la enfermedad, ya que es altamente infecciosa.

La tos de las perreras puede ser diagnosticada por un veterinario mediante una exploración minuciosa en consulta y cultivos de las secreciones y, generalmente, la enfermedad sigue su curso hasta que el perro consigue recuperarse por sí mismo. Sin embargo, existen varias opciones farmacológicas y naturales para el tratamiento de esta enfermedad, tales como: medicación a base de antiinflamatorios, vitaminas, humificadores, reposo, etc. 

Cabe destacar que, aunque antes era bastante común, actualmente ya no está recomendada la administración de antibióticos para tratar la tos de las perreras, a no ser que se presenten signos específicos e inusuales como, por ejemplo: fiebre, secreciones purulentas, complicaciones analíticas a nivel pulmonar o sobrecrecimiento bacteriano.

Además, desde Vetland recomendamos una serie de prácticas a realizar, empezando por no forzarlos a realizar ejercicio, mantener una buena alimentación canina e hidratación, evitar cambios bruscos de temperatura y corrientes de aire y, sobre todo, siempre consultar cualquier tipo de tratamiento previamente con tu médico veterinario especializado.

 

¿Cómo puedo prevenir que mi perro se contagie de la tos de las perreras?

La mejor manera de prevenir la tos de las perreras es mediante la vacunación y el cumplimiento del recordatorio anual, es decir, es imprescindible poner una vacuna nueva cada año para que haga efecto. Normalmente, se suele vacunar al perro desde cachorro, pero no es indispensable, puesto que los perros que no hayan sido vacunados desde pequeños pueden comenzar a cualquier edad.

Aunque la efectividad completa de la vacuna no esté asegurada, las posibilidades de contagio se reducen a niveles muy bajos, por lo que es totalmente recomendable vacunar a nuestros perros. Igualmente, también existen sencillas pautas a seguir, a parte de la vacunación, para evitar que se contraiga dicha infección: evitar el contacto directo con perros infectados o con lugares públicos no aseados, elegir residencias caninas con precaución y establecer visitas regulares con el veterinario.

De igual manera, recomendamos que, en los casos que sea necesario dejar a vuestro perro en una residencia canina, os aseguréis de que esta exige la vacunación de la tos de perreras, mediante la cual se reduce la posibilidad de contagio en un 95%.

 

Proteger la salud de tu perro es la clave para disfrutar del bienestar de tu família. Así pues, ¡no dudes en visitar cualquiera de nuestros centros o escribirnos para obtener más información sobre las tos de las perreras! 

 

Recuerda: pregunta por la vacuna de tos de perreras a tu veterinario si tu perro es cachorro, geriátrico, tiene otros problemas pulmonares, es una raza con dificultad respiratoria (bulldog, carlino…) o va a pasar temporadas en residencias caninas.

 

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