Precauciones para un día de montaña con nuestro perro

Ya nos van abandonando las altas temperaturas y eso hace que cada vez más nos apetezca salir a la montaña, ya sea a buscar setas o a hacer alguna travesía acompañados de nuestro amigo peludo. Es por eso que desde la Clínica Veterinaria Vetland os queremos recordar una serie de precauciones a seguir para que tanto nosotros como nuestra mascota disfrutemos de la montaña.

Lo primero será planificar bien la salida, nadie corre una maratón sin haberse entrenado antes durante varios meses. Así, si nuestro perro lleva una vida de ciudad convendrá ir subiendo la exigencia de la ruta de forma progresiva. También deberemos pensar en los desniveles, la altitud y las dificultades de la ruta escogida, así como la duración.

Los cambios de presión que supone la altitud también afectarán a nuestros amigos peludos. No podemos pedirles cosas para las que no están preparados (escalar una pared vertical, bajar un barranco por un río a baja temperatura…). En caso de duda, nunca deberemos forzarle. Es muy importante no olvidarnos de llevar siempre agua suficiente, incluso su bebedero y comida.

Como precauciones previas, comprobaremos los siguientes detalles:

  • Que esté al día de vacunas.
  • Que tenga las uñas bien cuidadas.
  • Nos informaremos de los centros veterinarios más cercanos a la ruta para poder acudir en caso de emergencia.
  • Evitaremos cotos de caza o la temporada de caza.
  • En zonas muy transitadas (zonas de picnic, caminos públicos, etc.) tendrá que ir atado, ya que los niños se pueden asustar o puede haber fauna salvaje.
  • Si nuestro perro pertenece a una raza potencialmente peligrosa deberá ir atado y con bozal en todo momento.

Otro factor importante es la temperatura. Combinar altas temperaturas con mucho ejercicio predispone a un golpe de calor, lo que puede ser muy peligroso para tu peludo. Por este motivo, las competiciones de canicross (dueño y mascota comparten dorsal y esfuerzo en una carrera por la montaña) quedan reducidas a 2,5 Km. de largo si la temperatura marca 20 ºC, mientras que si sube todavía más quedan suspendidas.

Por último, debemos asegurarnos de que protegemos las almohadillas de nuestro perro, ya que la montaña tiende a provocar la aparición de grietas, rozaduras e incluso algún corte que pueden llegar a ser complicados de solucionar. Así, la recomendación sería prepararlas quince o treinta días antes e incluso durante el recorrido, empleando bálsamos o tinturas al uso si es una travesía corta o no hace mucho calor, o utilizando zapatillas de flauta (mejor si son flexibles) si se trata de una excursión de más de cinco días o hace mucho calor.

Esperamos que estos pequeños consejos os ayuden a disfrutar de la montaña con vuestro perro de una forma más segura.

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